Enciendo la luz de mi cuarto
Se apagan mi consiencia
se apaga el automatismo
Suspendidos en mi cosmos,
giramos envueltos, como amantes,
como ondas de sonido disparadas
dentro de una caja afónica;
carentes y decadentes luces ciegas.
Apago el reflector de la inconsiencia
Estallan colores en mis párpados,
respiración concetrada.
Envueltos en la mentira,
cubiertos con el velo del orgasmo
morimos de sed y de hambre
en los pocos segundos
que duró la inmortalidad.
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washa-washeado